Luchando por la santidad de la vida

Alcance local

El 19 de enero, 2020 era el Domingo de la Santidad de la Vida Humana, que cae cada año en el domingo más cercano al aniversario de Roe v. Wade, el fallo de la Corte Suprema que hizo del asesinato de su propio hijo no nacido un derecho protegido por la Constitución. El presidente Reagan estableció este día de conmemoración como un recordatorio de esa decisión atroz y como un punto de reunión anual para mantener la lucha para poner fin a esta injusticia tan grave en nuestra nación.

Además de apoyar los centros de embarazo centrados en el Evangelio, como la Clínica de Embarazo de Brazos Abiertos en Northridge, los miembros de nuestra iglesia ministran fuera de una clínica local de abortos cada miércoles y sábado por la mañana, suplicando a mujeres y hombres por la vida de sus hijos, ofreciendo ayuda tanto física como espiritual y, lo más importante, proclamando el Evangelio de salvación y vida eterna en Cristo Jesús. Una historia reciente de nuestro equipo ilustra lo importante que es para los seguidores de Jesús involucrarse en esta batalla.

Justo antes de las 7:00 a.m., una joven de 20 años fue dejada por un conductor de Uber. Unos días antes le habían puesto una inyección para comenzar el proceso de abortar a su bebé de 16 semanas. Ella estaba temblando de frío, con un dolor tremendo, visiblemente alterada, y ahora quería quedarse con su hijo. Le preguntamos si prefería ir al hospital. Ella dijo que sí, así que una de las otras voluntarias y yo la llevamos a la sala de emergencias.

Después de cinco horas de orar fervientemente por esta joven y por la vida de su hijo, finalmente nos permitieron entrar a verla. Al entrar, la enfermera nos dijo que el bebé había nacido y había muerto. Mi corazón se hundió. Estábamos destrozados y luchábamos contra las lágrimas. Ella estaba completamente agotada y abrumada por la culpa. Mientras le tomaba la mano, le dije que la misericordia de Dios y la gracia de Cristo es más grande que todos sus pecados, y que el perdón estaba disponible a través de la fe en Él. La dejé con una Biblia y la información de contacto de una iglesia sólida cerca de su casa a tres horas de distancia.

Mientras me dirigía a mi auto, me quebré y lloré por un niño que nunca conocí, por una joven que conocí por unas horas, quien era usada por una industria malvada que destruye vidas para obtener ganancias y las deja para que recojan los pedazos. Mi única esperanza es confiar en la soberanía de Dios y orar para que esta joven venga a la fe en Cristo.

Si usted está interesado en aprender más acerca de servir en este ministerio - ya sea en la acera o detrás del telón – por favor llame al departamento de Alcance Local al 818-909-5721, o envíe un correo electrónico a aco@gracechurch.org.


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