Una visión adecuada del hombre

El humanismo no es una filosofía moderna - el deseo de la mente de proclamar su propia grandeza se remonta al libro de Génesis. Desde la Torre de Babel, la gente ha ideado y aprovechado constantemente oportunidades para alabar el espíritu humano, buscando la esperanza en la bondad inherente del hombre. Pero, ¿Es eso lo que la Palabra de Dios enseña?

Fíjense en cómo las Escrituras describen quiénes somos...

  • Somos incapaces de hacer el bien (Romanos 3:10-18)
  • Somos incapaces de entender o aceptar las cosas de Dios (1 Corintios 1:18; 2:14)
  • Nuestros corazones son engañosos y malvados (Jeremías 17:9-10)
  • Nuestras metas en la vida son egoístas y malvadas (Génesis 6:5; Eclesiastés 9:3)

Esto es lo que somos aparte de la obra salvadora y regeneradora de Jesucristo. Decir que la humanidad es depravada no significa que siempre actuemos de la manera más perversa posible; lo que sí significa es que la maldad impregna de tal manera todo nuestro ser que estamos esclavizados a ella, y por lo tanto somos incapaces de responder al evangelio con fe y arrepentimiento.

No sólo somos totalmente depravados, sino que la Biblia también enseña que pecamos continuamente (Eclesiastés 7:20; Romanos 3:23; 1 Juan 1:8). El pecado es cualquier desobediencia o rebelión contra Dios, y se manifiesta en la forma en que nos negamos a pensar, sentir, actuar y hablar de acuerdo con los mandamientos de Dios. Es una realidad constante en la vida de cada persona, sin importar cuán buenos parezcan en la superficie. Jesús enseñó que el pecado habita dentro de todos nosotros y es nuestro corazón el que es el verdadero problema (Marcos 7:20-23). Aunque hagamos justicia en el exterior, somos culpables de quebrantar la ley de Dios en el centro (Santiago 2:10). Aparte de Cristo, nuestros corazones son totalmente depravados y continuamente pecadores.

En Grace Community Church, esta visión bíblica de la humanidad influye en cada faceta de nuestro ministerio y forma la base de lo que creemos y enseñamos. Debido a nuestra depravación y pecaminosidad, nos dirigimos desesperadamente a Cristo y a su poder de salvar en la cruz. Esto es lo que impulsa nuestro compromiso de proclamar audazmente el evangelio de la salvación del pecado, y de rechazar la creencia del mundo en la bondad inherente del hombre. En una sociedad caracterizada por la confusión y el engaño, hoy es más importante que nunca que conozcamos la única fuente de esperanza duradera.

Si está interesado en unirse a una iglesia con una visión adecuada del hombre, por favor visite el Centro de membresía después del servicio dominical de las 10:30 a.m. 


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