Oportunidades inesperadas

"Vosotros pensasteis hacerme mal, pero Dios lo tornó en bien" -Génesis 50:20

Una de las formas más sorprendentes en que el Señor trabaja en nuestro mundo caído es tomando algo difícil, doloroso o malvado y tornándolo para su gloria y el bien de su pueblo. Ya sea a través de la maldad personal como la de los hermanos de José o resultados más generales de la caída, como el hombre que nació ciego en Juan 9, Dios está constantemente avanzando su reino en contra de nuestras expectativas.

Esta verdad de las Escrituras no es menos evidente hoy en día, ya que los creyentes se enfrentan a los desafíos que surgen de la presencia de COVID-19 tanto aquí como en todo el mundo. En Filipinas, por ejemplo, la población está pasando por un severo encierro que reduce en gran medida la vida normal. Esto incluye todas las formas de educación, como la formación pastoral en la Academia del Expositor (sus siglas en inglés TEA), donde sirven varias de nuestras familias misioneras.

Como muchas escuelas, la TEA comenzó a pasar a un formato en línea, pero entonces ocurrió algo inesperado. Sean Ransom, quien dirige TEA y nuestro equipo misionero en Filipinas, lo describió de esta manera: "A principios de este año, en la transición de un curso de predicación que estaba enseñando en Manila a un formato en línea, conseguí a varios estudiantes nuevos. Uno de ellos era de Myanmar. La pandemia lo obligó a regresar a Myanmar, pero me ofrecí a seguir capacitándolo. En agosto, no sólo volví a entrenarlo, sino que trajo otros ocho hombres de Myanmar con él. Además, dos nuevos estudiantes de Filipinas también se han unido a nosotros".

Sean Ransom continúa describiendo otras clases en línea que han podido enseñar con hombres de Malasia y Pakistán. "Estoy entusiasmado por todas las oportunidades que COVID-19 está proporcionando para el avance del evangelio y para la formación de pastores y servidores de la iglesia local. Por la gracia de Dios, estamos usando estas circunstancias para enseñar a personas que no conocíamos o a las que no teníamos acceso en el pasado."

Este es solo un ejemplo de los muchos de nuestros misioneros que describe cómo el Señor ha cambiado la situación actual para su honor y gloria. Es un recordatorio para todos nosotros de buscar las oportunidades que el Señor pone en nuestro camino, incluso cuando parece que las cosas van mal.

Por favor, continúen orando por nuestros misioneros en las Filipinas y alrededor del mundo, especialmente porque muchos de ellos soportan mayores restricciones y desafíos que nosotros aquí en los Estados Unidos.


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